Falsedades sobre el software libre

Baranda
jgb@barrapunto.com

Junio de 2003

©2003 Baranda.
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Este artículo fue publicado en el número 34 de la revista Todo Linux.

Este artículo está disponible en http://sinetgy.org/jgb
El 3 de junio de 2003 se publicó en el periódico La Vanguardia, de Barcelona, una interesante carta. Fue escrita (al parecer) por un estudiante de informática, y en ella manifiesta, por ejemplo, de que el software libre niega la propiedad intelectual de los ingenieros informáticos, proclama que defendería el software libre si también hubiera pisos libres y pintores libres que usasen brochas y pintura libres y termina quejándose de los que defienden que el producto de su trabajo no sea remunerado.

Leyendo esta carta, y suponiendo que efectivamente la escribió un alumno de alguna Escuela o Facultad de Informática, entré en modo de reflexión profunda sobre lo que estamos enseñando a nuestros estudiantes, sobre lo desconocido que sigue siento el software libre (incluso entre los profesionales, o futuros profesionales de la informática), y en general, sobre la mar y los peces, como me suele pasar.

Afortunadamente, por una vez conseguí pasar del modo de reflexión profundo a uno un poco más productivo, el de escritura elucubrante... El resultado del rato que duré en ese modo, antes de pasar a relajación profunda, lo tienes ahora mismo delante.

¿Por qué hay tantas ideas equivocadas?

El mundo del software libre supone un cambio tan grande sobre ``lo habitual'' que es normal que mucha gente no lo entienda si no se detiene el tiempo necesario a estudiarlo. La mayoría de lo que ocurre en él es perfectamente razonable, y entra en el ámbito simple del ``sentido común''. Pero muchos años de vivir en un mundo con reglas extrañas (el de la industria del software propietario) hacen que lo más razonable nos parezca extraño. Además, muchos hablan de oídas, otros ni siquiera eso, y es fácil sacar conclusiones equivocadas cuando los datos de partida lo son.

Así que agarrando el toro por los cuernos, paso a comentar algunas de estas conclusiones, en mi opinión totalmente equivocadas, pero que desgraciadamente se oyen a todas horas. Por supuesto, todo esto es mi opinión, ya me contarás si coincide con la tuya.

El software libre es cosa de aficionados voluntarios en su tiempo libre

Hay mucho software libre desarrollado por voluntarios, y mucho software libre desarrollado durante el tiempo libre de sus autores. Pero también hay mucho software libre desarrollado durante el tiempo de trabajo por gente pagada precisamente para desarrollarlo. Según los estudios realizados, una enorme parte del software libre está construido y mantenido por profesionales de la informática, no por aficionados sin formación ni experiencia. Programas como OpenOffice, Mozilla, Evolution y muchos otros han sido planeados, desarrollados y luego liberados fundamentalmente por empresas, y por lo tanto por profesionales pagados por ellas (aunque por supuesto también ha habido contribuciones de voluntarios). En otros proyectos, como Apache o Linux, son muchos los desarrolladores pagados por sus empresas para que participen en ellos.

Al menos por ahora, el software libre está permitiendo que convivan las aportaciones completamente voluntarias con los recursos dedicados por empresas a la creación y mantenimiento de programas. Como veremos en otro apartado, esta contribución corporativa no es necesariamente altruista, y por eso podemos decir que estamos viendo una extraña (y muy fructífera) combinación de altruismo e intereses económicos, que es una de las raíces de la gran variedad que disfrutamos en la comunidad del software libre.

El software libre es malo para los profesionales

En el mundo del software propietario, la inmensa mayoría de los desarrolladores están sometidos a las reglas que les impone la empresa para la que trabajan. Estas reglas normalmente les impiden hasta hablar de lo que están haciendo con sus colegas de otras empresas. En el mundo del software libre, incluso si trabajas para una empresa que marca los objetivos que has de seguir, el fruto de tu trabajo no queda escondido en los archivos de tu empleador, sino que sale a la luz para que todo el mundo lo pueda ver. Aunque sólo fuera por esto, ya se podría decir que los desarrolladores profesionales ganan mucho con el software libre.

Pero normalmente, la mayor preocupación de los profesionales (o futuros profesionales) informáticos viene de las posibilidades de empleo, o de cómo vivir de su profesión. De alguna manera, hay quien tiene la percepción de que como el software libre es gratuito, no hay manera de que un profesional pueda vivir de él. Naturalmente, la suposición que falla es que el software libre es gratuito. Puede ser barato, incluso puede que en muchos casos el coste de adquisición para el usuario sea cero, pero eso no quiere decir que no haya costes. El mantenimiento, la integración, la consultoría, etc., siguen estando ahí, y con muchas más posibilidades que en el mundo del software propietario. Y también hay mucho desarrollo realizado por profesionales pagados, o por empresas que tienen en ello un modelo de negocio.

De hecho, mirando desde otro lugar, el software libre permite la aparición de nuevos negocios, y con ellos nuevas posibilidades para los profesionales informáticos. Y estas oportunidades pueden estar mucho más repartidas geográficamente. Pero esto es algo que se comenta en el siguiente apartado.

El software libre va contra la propiedad intelectual

Sin duda en el mundo del software libre, como en otros sectores de la sociedad, hay quien no está a gusto con la legislación actual sobre derechos de autor. Sin duda en el mundo del software libre, como en otros sectores de la sociedad, hay quien piensa que hace tiempo que se ha pasado la línea de lo razonable, y que hay que buscar un equilibrio con los derechos del consumidor de producciones intelectuales. Sin duda en el mundo del software libre, como en otros sectores de la sociedad, hay quien piensa que la legislación sobre propiedad intelectual se está convirtiendo en un enorme obstáculo a la creatividad y a la innovación. Pero en general, la comunidad del software libre es una de las más respetuosas con la propiedad intelectual, porque en ello le va su modo de funcionamiento.

Es importante darse cuenta, para empezar, que todo el software libre está sujeto a la legislación de derechos de autor. Precisamente lo que se hace en una licencia libre es, acogiéndose a las posibilidades que esta legislación da a los autores, otorgar ciertos permisos a quien reciba el programa creado. En principio, salvo licencias especiales, un programa no se puede modificar ni redistribuir. Justamente lo que hace el autor de software libre es usar una licencia especial dando esos permisos. Pero es más, cuando quiere poner condiciones para reconocer esas libertades (como es el caso de los que usan la licencia GPL), sólo los derechos que le da la legislación sobre propiedad intelectual le permite que lo pueda hacer.

Por todo esto, en el mundo del software libre se suele ser escrupuloso con los reconocimientos de autoría (aunque escriban software libre los autores siguen siendo, obviamente, autores), y con los deseos de estos autores (en forma de licencia). Lo que, desde luego, no quiere decir que muchos en este mundo piensen que cuando se habla de producciones intelectuales, es mucho mejor (para el autor y para el consumidor) compartir que bloquear el acceso, difundir que restringir, colaborar y competir que esconderse y monopolizar.

Si hay software libre, no hay negocio

Debido a la imagen de ``desarrollo voluntario'', puede olvidarse que el software libre ofrece muchas oportunidades de negocio. Empresas enormes, como IBM, ya se han dado cuenta de ello hace tiempo, y se están tratando de convertir, como una parte fundamental de su modelo de negocio, en proveedores de soluciones basadas en software libre. Otras muchas, pequeñas y grandes, están tratando de posicionarse en diferentes lugares. Hay posibilidades nuevas en el desarrollo, el mantenimiento, la integración, la consultoría, la certificación, la educación... Muchos están ya probando cómo vivir con un modelo de negocio alrededor de algún aspecto del software libre, y muchos más lo harán en los próximos años. Después de unos tiempos de incertidumbre, las empresas clásicas de software libre, como Red Hat, están empezando a arrojar beneficios. Y según vamos entendiendo mejor cómo funciona este mundo, más y más oportunidades van apareciendo.

Eso sí, estamos explorando un territorio nuevo. No hay recetas, y hay mucho por hacer cuando se trata de encontrar un sitio donde haya clientes interesados en dedicar recursos al software libre. Pero precisamente por esto, las oportunidades son muchas: casi todo está por hacer... Si hay una pista a seguir, esta se podría resumir en un cambio: el software libre propone pasar de un modelo de software como producto cerrado e inmodificable a un modelo de software como servicio abierto e infinitamente personalizable. Convertir esta idea en una fuente de ingresos es, sin duda, la clave de encontrar un negocio.

Si está hecho por voluntarios, no puede ser bueno

Para empezar, hay muchas cosas que hechas por voluntarios, y que todos (o al menos muchos) consideramos como buenas. Pero ese no es el principal motivo para confiar en el software libre. Son las características de los modelos de desarrollo de software libre los que hay que analizar para llegar a la conclusión de que la calidad de los programas desarrollados de siguiéndolos puede ser muy buena. Aún estamos aprendiendo sobre estos procesos de desarrollo, pero se van describiendo mecanismos que ayudan en esta búsqueda de la calidad. Varios productos libres son reconocidos como muy buenos en entornos de producción. Ya hay muchos lugares donde hay que explicar con mucho cuidado por qué Linux, Apache u OpenOffice no son suficientes, dado que de su calidad es difícil dudar.

En general, en el mundo del software libre, igual que en el propietario, hay productos muy buenos, muy malos, y de cualquier gradación intermedia. Aunque hay diferencias. Por ejemplo, es difícil que un producto libre de mala calidad prospere y se convierta en popular (cosa que no siempre ocurre en el mundo del software propietario): en el mundo del software libre hay mucha competencia, y si un producto es malo, es difícil que destaque. Y si lo consigue, y no mejora en su calidad, es muy posible que ocurra un ``fork'' (aparición de un proyecto derivado), a cargo de desarrolladores descontentos con la línea de desarrollo principal.

Y por último, no olvidemos que en muchos casos el software libre no está desarrollado por voluntarios, o no sólo. Lo que, después de lo dicho, no implica necesariamente nada con respecto a la calidad de lo desarrollado...

El software libre nunca tendrá tal tipo de aplicaciones

Esta es una objeción que no hay forma de desmontar hasta que las cosas cambian al aparecer ese tipo de aplicaciones libres. En su día (hace ya muchos años), uno de los dominios que ``nunca tendría aplicaciones libres competitivas'' era el de sistemas operativos completos. Hasta que los kernels Linux y las versiones libres de los BSD fueron realidad, no se dejó de hablar de este tema. Luego vinieron los servidores corporativos (``nunca se podrá competir con Unix, y más tarde con NT, en este entorno''). Hoy es más que obvio que como mínimo las soluciones libres son soluciones a considerar en estos entornos. Luego fueron el escritorio y la ofimática. KDE, GNOME y OpenOffice han cambiado radicalmente también estos ámbitos. ¿Cuál será el siguiente entorno donde no habrá aplicaciones competitivas de software libre?

El software libre no tiene soporte

Esta es una de las objeciones más graciosas, desde mi punto de vista. Porque vamos a ver, ¿dónde está el soporte del fabricante en muchos productos propietarios? En el mundo del software libre, no sólo tienes soporte disponible, sino que tienes competencia en el mercado del soporte. No sólo el fabricante puede ofrecer ciertas calidades de servicio (aquellas que implican disponer de los fuentes del programa, y de poder modificarlos), sino que cualquier empresa o profesional, con los conocimientos adecuados, puede hacerlo.

Lo que es más: el servicio al usuario es sin duda uno de los más prometedores negocios en el mundo del software libre. No sólo pueden hacerse adaptaciones y personalizaciones de un producto, sino que se pueden proporcionar un mantenimiento exactamente a la medida del usuario. Ya hay varias empresas que están empezando a ofrecer este tipo de servicios, y según el mercado va madurando, y el tamaño del mercado de software libre se amplía, aparecerán otras nuevas.

Sí hay una objeción razonable, de todas formas, es en esta línea: aún no hay suficiente número de empresas como para poder elegir, sobre todo dependiendo del área geográfica, y del dominio de aplicación exacto. Pero esto es, en mi opinión, algo coyuntural. Puede que aún no exista la empresa que necesites para un determinado tipo de soporte o servicio. Pero no te preocupes, aparecerá en breve. De hecho, si te has dado cuenta de esa carencia, quizás seas tú el que la ponga en marcha, ¿por qué no?

Escriba aquí su objeción

Esta es sólo una muestra de las ideas equivocadas que se oyen a diario sobre el software libre. O más bien, de las ideas que, tal y como yo las veo, son erróneas. Seguro que has oído muchas más. Si es así, te animo a que me las cuentes. Quizás seamos capaces de escribir un documento un poco más completo, incluyendo los argumentos para explicar a quien esté interesado porqué el software libre es ``de otra manera''. Y quizás de esta forma ayudemos un poco a evitar que alguien se pierda, por estar mal informado, todo lo que tiene el software libre puede ofrecerle.


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