Jesús M. González Barahona
Universidad Rey Juan Carlos
Socio de ATI
jgb@computer.org
Marzo 2003
©2003 Jesús M. González Barahona
Se otorga permiso para copiar y distribuir este documento completo en cualquier medio si se hace de forma literal y se mantiene esta nota
Publicado en el diario El Mundo, en marzo de 2003.
El kernel Linux, el servidor de web Apache, el paquete de ofimática OpenOffice, el software del proyecto GNU. Todo eso y mucho más es software libre. Pero, ¿qué quiere ``es software libre''? A estas alturas, seguro que el término suena a novedad, a aire fresco en el mundo de la producción y distribución de programas. Seguramente se ha oído hablar alguna vez sobre su impacto sobre la industria del software, sobre las ventajas que supone para los usuarios, sobre los cambios y nuevas oportunidades que ofrece a las empresas. Pero es poco habitual saber de qué hablamos exactamente cuando hablamos de este tipo de programas... Vamos a ver si lo podemos explicar en pocas palabras.
Antes de empezar, es conveniente comentar que no hay una única definición de software libre, pero que las aceptadas comúnmente son suficientemente parecidas como para que podamos definirlo, informalmente, mediante cuatro libertades que tiene quien lo recibe:
Esto es, si se recibe un programa libre, puede usarse como se quiera, redistribuirlo a quien se quiera, por los medios que se quiera, y modificarlo (y mejorarlo o adaptarlo). O no hacerlo: el software libre proporciona libertades, pero no obliga a ejercerlas.
Para poder garantizar estas libertades es imprescindible que el código fuente del programa esté disponible, y sea a su vez redistribuible. De aquí surge, en gran medida, el término ``open source'' (fuente abierta) que es propuesto por algunos como una forma de referirse al software libre.
Las características del software libre, y las consecuencias y ventajas que tiene su uso, son consecuencias de las libertades a las que nos estamos refiriendo. Por ejemplo, la libertad de redistribución proporciona, en la práctica, una canal de distribución de gran eficiencia económica y de muy bajo coste para el productor. Las posibilidades de modificación y de redistribución de las modificaciones facilitan la evolución y mejora técnica de los programas. Y de la aplicación de todas las libertades simultáneamente se deducen importantes sinergias, que hacen que el software libre se comporte de una forma tan especial.
Desde el punto de vista legal, el instrumento que se utiliza para proporcionar estas libertades a quien recibe un programa libre es la licencia. Según la legislación sobre derechos de autor (que es la que clásicamente se aplica a los programas de ordenador), cuando se recibe un programa sólo se puede redistribuir o modificar según los términos de la licencia que lo ``protege''. Por eso, en el mundo del software libre las licencias son muy importantes, y nos marcan exactamente qué podemos, y qué no, con cada programa. Todas las licencias de software libre garantizan las ``cuatro libertades'', pero hay diferencias entre ellas en lo que se refiere al resto de sus características.
Algunas definiciones más rigurosas que la que se ha ofrecido más arriba pueden encontrarse en: