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<article lang="es">

  <articleinfo>
    <title>Neutralidad, mucha neutralidad</title>
    <date>Febrero de 2005</date>
    <author>
      <firstname>Jesús M.</firstname>
      <surname>González Barahona</surname>
    </author>

  </articleinfo>

<!--    <legalnotice>
-->
      <para>Copyright 2005 Jesús M. González Barahona.</para>
      <para>
	Algunos derechos reservados. Este artículo se distribuye bajo
      la licencia <quote>Reconocimiento-CompartirIgual 2.5
      España</quote> de Creative Commons, disponible en <ulink
	  url="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.5/es/deed.es"/>
      </para>

      <para>
	Este artículo fue publicado en el número 53 de la revista Todo
	Linux.
      </para>

      <para>
    Este artículo y otros del mismo autor está disponible (o lo
    estará en  breve) en <ulink url="http://sinetgy.org/jgb"/>
      </para>
<!--    </legalnotice>
-->

  <para>
    La neutralidad tecnológica parece estar en boca de muchos
    últimamente. La no intervención en los mercados tecnológicos
    también. Hay al menos una empresa que se está encargando de llevar
    ese mensaje a todas las esquinas del globo, como puedes comprobar
    rápidamente con Google. Pero algo no es más cierto porque se
    repita más veces. Por eso me ha parecido conveniente dedicar un
    rato a comentar lo que pienso al respecto, por si es de tu
    interés. O, sobre todo, por si te anima a tus propias reflexiones
    sobre ello.
  </para>

  <section>
    <title>Hay que ser neutrales. No hay que intervenir en los mercados</title>

    <para>
      <quote>El presidente fundador de Microsoft, Bill Gates, se
	reunió en
	Madrid con el ministro de Industria, Turismo y Comercio, José
	Montilla, a quien le pidió que el Gobierno español promueva la
	política de no-intervención en los mercados y garantice la
	neutralidad tecnológica de la Administración en la adquisición
	de Nuevas Tecnologías.
      </quote> (Navegante de El Mundo, 19 de noviembre de
      2004<footnote>
	<para><ulink
	url="http://www.el-mundo.es/navegante/2004/11/19/esociedad/1100854389.html"/></para>
      </footnote>).
    </para>

    
    <para>
      Hay que ser neutrales (tecnológicamente hablando, eso sí). No
      hay que intervenir en los mercados (supuestamente de tecnología,
      o quizás en todos, no lo aclara la noticia). A primera vista (e
      incluso a segunda), parecen propuestas razonables, ¿no? La
      neutralidad
      es una buena cosa, quién lo duda. La no intervención es más
      discutible, pero
      eso de ser intervencionista está muy mal visto... Si ambas
      recomendaciones se las aplicamos a las Administraciones
      Públicas, como es el caso, pues mejor que mejor... ¿o no?
    </para>

    <para>
      Olvidándonos por un momento de quién dijo estas cosas, y a quién
      se las dijo, os invito a un pequeño ejercicio intelectual.
      Supongamos que no sabemos la procedencia de la frase,
      analicémosla desde un punto de vista totalmente inocente: su
      relación con el software libre, así, tal cual, sin más
      contexto. Eso es lo que voy a tratar de hacer por mi parte en el
      resto de este texto. Quizás te interese hacer lo mismo, y llegar
      a tus propias conclusiones.
    </para>

  </section>

  <section>
    <title>La neutralidad tecnológica</title>

    <para>
      Sin duda hay muchas formas de entender la neutralidad
      tecnológica. Pero como el que escribo soy yo, me tomo la
      libertad de entenderla como mejor me parece. En principio,
      <quote>neutralidad</quote> está bastante claro. Ser neutral, no
      dar preferencia a unos frente a otros. Si le añadimos
      <quote>tecnológica</quote>, la cosa se complica. No dar
      preferencia a una tecnología frente a otra. Pero obviamente,
      esto no puede ser simplemente así: si una tecnología fuera mejor
      que otra, claramente, desde cualquier punto de vista, no creo
      que nadie se opusiera a su elección. Probablemente aquí mi
      interpretación empiece a divergir de otras: en mi opinión, la
      neutralidad tecnológica deseable es la que no concede, a priori
      y sin justificación cuidadosa, ventajas a un cierto producto de
      una empresa dada frente a cualquier otro producto de cualquier
      otra empresa. Ni más, ni menos.
    </para>

    <para>
      Por ejemplo, no sería neutral tecnológicamente que un concurso
      de adquisición de software indique, sin mayor justificación
      de su conveniencia, que los ordenadores que se adquieren han de
      venir preinstalados con un cierto sistema operativo que sólo
      puede ser suministrado por una cierta empresa. No
      sería neutral tecnológicamente que se adquiera una aplicación
      para montar portales que sólo permita que un cierto navegador
      pueda acceder a ellos (lo que supondría dar ventajas
      injustificadas a ese navegador). Neutralidad tecnológica, en
      resumen, sería no preferir injustificadamente una cierta solución
      suministrada por una empresa frente a las propuestas por sus
      competidoras (y por lo tanto dar ventajas a la empresa
      elegida).
    </para>

    <para>
      Dicho esto, me voy a parar un momento en la palabra
      <quote>injustificadamente</quote>. Porque, repito, el asunto no es no
      preferir una solución a otra. Al final, siempre hay que elegir
      una solución, y desde luego todos queremos que la Administración
      elija la mejor. El asunto es preferir la mejor, para algún
      criterio de <quote>mejor</quote>. Volveremos sobre esto más adelante.
    </para>

  </section>

  <section>
    <title>Intervenir o no intervenir</title>

    <para>
      Ah, la intervención en el mercado. Cuánto se ha escrito sobre
      ella. Antes de entrar en detalles, es conveniente no olvidar que
      la intervención cero no existe. Si una administración adquiere
      20.000 equipos de informática personal, eso sin duda tiene un
      efecto sobre el mercado. Y es que la Administración es la
      Administración. Por su volumen, sus decisiones de compra tiene
      sus efectos. Por la visibilidad de su compra, también. Por el
      efecto imitación que a veces se produce (si lo compró la
      Administración no estará muy mal), también. Luego tenemos que
      partir de que como mucho podemos minimizar la intervención,
      nunca la podremos anular completamente.
    </para>

    <para>
      Así pues, estamos en si es conveniente intervenir lo menos
      posible, o intervenir mucho. Supongamos, sin siquiera tratar de
      justificarlo, que lo razonable es tratar de intervenir
      poco. Dejemos que el mercado funcione. Pero para que el mercado
      funcione, ha de haber un mercado con competencia. Todos conocemos
      (porque lo hemos vivido como consumidores demasiado a menudo) lo
      que ocurre cuando se deja a su libre albedrío un mercado en el
      que no hay competencia. Los precios los pone el productor para
      maximizar su beneficio, no el acuerdo entre la oferta y la demanda. Los
      incentivos para la mejora y la innovación son mucho más
      bajos. Los consumidores pierden su poder de elección. Etcétera,
      etcétera.
    </para>

    <para>
      Así que, ¿cómo vamos a querer que los poderes públicos no
      intervengan en un mercado que no funciona? Precisamente si
      crees en el mercado, estarás interesado en que sea lo más
      perfecto (en términos de competencia) posible: muchos
      productores, ninguno con cuota de mercado que le proporcione
      ventajas monopolísticas, y todos compitiendo por proporcionar
      los mejores productos, los mejores servicios, los más
      innovadores. Y si no es así, que la Administración trabaje para
      que lo sea, o lo regule, si se considera que es una situación
      inevitable. Por lo tanto, ¿dónde quedó la <quote>no
	intervención</quote>.
    </para>

    <para>
      Supongamos ahora que no crees especialmente en le mercado como
      generador de eficiencia económica. En ese caso, el criterio para
      intervenir o no será probablemente el del mayor
      beneficio social. Si  intervenir en un cierto sentido proporciona
      mayores beneficios, intervéngase. Si no, no. Por lo tanto, habrá
      que analizar mercado por mercado, y ver si conviene o no
      modificar sus reglas de juego. Desde este punto de vista, ¿debe
      intervenirse un mercado tecnológico? La respuesta sería
      inmediata: sí cuando eso produzca un bien social. Por lo tanto,
      para nada está claro tampoco el principio de <quote>no
	intervención</quote>.
    </para>

    <para>
      En ambos casos (el de los creyentes en el mercado como
      regulador, y el de los agnósticos al respecto), acabamos
      hablando por lo tanto de criterios para decidir la intervención
      o no. Y esos criterios (si un mercado es o no suficientemente
      competitivo, si unos ciertos beneficios sociales son o no
      algo a desear) nos acaban llevando a la política. Hablamos de
      qué prioridades y qué percepciones tenemos. Por lo tanto
      entramos en el dominio de las opiniones. Para eso votamos cada
      cierto tiempo, ¿o no? (bueno, quizás no, pero esa es otra historia).
    </para>

    <para>
      Siguiendo este hilo, podríamos decir que, al final, la
      decisión sobre la intervención es un asunto político, en el que se pueden
      diferenciar (y se diferencian) las diferentes visiones sobre la
      sociedad. ¿Es mejor buscar el precio más bajo posible o tener
      empresas fuertes en un cierto mercado? ¿Es mayor el bien social
      producido por una cierta medida, o el producido por no tomarla?
    </para>

    <para>
      En otras palabras, intervengamos cuando convenga, no
      intervengamos cuando no convenga. Pero si tenemos algo que no
      funciona, tratemos de arreglarlo con todas las herramientas que
      tengamos a nuestra disposición.
    </para>
  </section>

  <section>
    <title>¿Y el software libre qué tiene que ver con todo esto?</title>

    <para>
      Bueno, después de esta visita a las altura, vamos a ir
      aterrizando poco a poco, que ya va siendo hora. Empecemos con la
      neutralidad, que en principio hemos considerado como una buena
      cosa.
    </para>

    <para>
      En mi opinión, el uso de software libre es el paradigma de la
      neutralidad tecnológica. En primer lugar, es completamente
      neutro con respecto a proveedores. Cualquiera, con la sola
      condición de tener la capacidad técnica necesaria, puede ser
      proveedor de cualquier producto libre. Las características del
      software libre garantizan que el programa esté disponible para
      cualquiera, y permiten que cualquiera lo comercialice en la
      forma que mejor le parezca. Luego si una Administración propone
      en un concurso que se le suministre cierto producto libre, está
      siendo completamente neutro, al menos frente a qué empresas
      pueden proporcionarlo. Obviamente, entrará en la esfera de la
      libertad de cada empresa el decidir si  quieren trabajar o no
      con un cierto producto libre, y con ello configurar sus apuestas
      estratégicas de futuro.
    </para>

    <para>
      Pero, en segundo lugar, también tiene un alto grado de neutralidad frente a
      productos, porque la variabilidad y las posibilidades de
      adaptación y modificación son enormes. Por ejemplo, especificar
      que un ordenador haya de estar preinstalado con un sistema
      GNU/Linux no sólo deja amplio espacio a la competencia entre
      proveedores, sino también a que cada uno presente su propia
      opción, con las mejoras y modificaciones que crea convenientes
      en el producto, que competirán con las demás.
    </para>

    <para>
      Aún así, no seamos exagerados: no siempre un producto libre será la
      mejor solución. Dependiendo del campo concreto, puede que aún no
      haya productos libres de calidad suficiente en él, o que los que
      existan no se adapten a las necesidades de un cierto caso. Por
      lo tanto, no conviene llevar el tema de la neutralidad
      tecnológica hasta sus últimos extremos: si no existe una
      solución libre adecuada, consideremos también las
      propietarias. Pero en cualquier caso, hagámoslo de forma neutra:
      especifiquemos con detalle qué es lo que necesitamos, y dejemos
      que diferentes productos se presenten como candidatos. Quizás
      incluso nos encontremos con soluciones libres que no habíamos
      previsto.
    </para>

    <para>
      Luego está el tema de la intervención. En principio, el mundo
      del software libre se ha desarrollado en un entorno fuertemente
      intervenido en contra de él. Desde la legislación de contratos
      del estado (que dificulta en muchos casos la adquisición de
      servicios relacionados con software libre) hasta el entorno
      informático (que prima ciertas soluciones propietarias frente a
      otras libres, incluso en casos de ventaja manifiesta), todo ha
      estado en contra del software libre. Por eso no vendría mal un poco
      de reflexión, que al menos igualara el campo de juego. No
      estaría mal, desde ese punto de vista, estudiar qué beneficios
      (bien en términos sociales o de competencia de mercado) está
      produciendo esta intervención manifiesta, y en caso de que no
      sean relevantes (como, en mi opinión, ocurre), que se obre en
      consecuencia.
    </para>

    <para>
      ¿Y qué decir de la intervención que prima las soluciones libres
      a la hora de adquirir productos y servicios? Desde el punto de
      vista de mercado, el análisis está claro, como hemos comentado:
      ¿ayudan a mejorar su funcionamiento (el del mercado), o no? Y en
      este punto, es difícil argüir cómo el promover la entrada de nuevas
      empresas en ese mercado (en realidad, de cualquier empresa,
      tanto nueva como <quote>vieja</quote>) puede no mejorar ese
      funcionamiento. Desde el punto de vista del  bien social, desde
      luego hay mucho que hablar, pero los beneficios sociales del
      software libre han sido ampliamente explicados en muchas ocasiones.
    </para>

    <para>
      Sin duda, esta intervención (esta preferencia por el software
      libre, cuando tiene sentido desde el punto de vista técnico), ha
      de ser adecuadamente justificada, lo que queda para otro
      texto. Pero no veo, a priori, razones para descartarla, si todos
      ganamos con ella.
    </para>

    <para>
      Por último, queda otra forma de intervención: la decisión de que
      el software financiado por una Administración sea distribuido
      como software libre. He llegado a oír argumentos contrarios como
      que esto anularía los
      derechos de propiedad intelectual que tiene el productor del
      programa. Y sin embargo, parece algo completamente razonable
      desde muchos enfoques. Por ejemplo, que el que paga pone
      las condiciones, y si alguien quiere satisfacerlas, se lleva el
      contrato. Cuando el Estado financia autovías, a nadie se le
      ocurre argumentar que de esa forma está anulando los derechos de
      las constructoras a ser propietarias de las carreteras que
      construyen. El Estado es quien paga, y por tanto quien decide
      en qué régimen quiere el producto o el servicio. Si lo hace de
      forma que maximice los beneficios para la sociedad, es difícil
      de entender cómo, a igual coste, no ha de preferir la opción  de
      liberar el programa. Y el que los costes sean o no iguales (o
      similares) es algo que dirá el mercado, y la competencia entre las
      empresas que quieren hacerse con un contrato.
    </para>

    <para>
      Resumiendo: seamos neutrales frente a las empresas productoras,
      intervengamos cuando haya ventajas. Usemos software libre cuando
      sea posible, todos ganamos.
    </para>
  </section>

  <section>
    <title>¿Por lo tanto?</title>

    <para>
      Las palabras que abren el artículo, como ya he dicho, tienen
      muchas interpretaciones. El contexto en  el que fueron citadas
      elimina muchas posibilidades. Y parecen llevar a ciertas
      conclusiones que sin duda favorecen a quien las ha dicho. Como he
      mostrado, a pesar de ello estoy muy en sintonía con
      ellas. Porque creo que la Administración ha de hacer lo que es
      mejor para sus ciudadanos. Y para ello es básico que no se
      comprometa con ninguna empresa, que vele por que los
      derechos de los consumidores (y los suyos propios) sean
      respetados, que se preocupe de que los mercados funcionen, y que
      se maximice el beneficio social de sus inversiones.
    </para>

    <para>
      Te animo a que comiences en el mismo punto, y que sigas tus
      propios razonamientos hasta tus propias conclusiones. Los míos
      ya has visto a dónde me han llevado...
    </para>
  </section>

  <section>
    <title>Libertad de elección, libertad de innovación</title>

    <para>
      Para terminar, quiero aprovechar para manifestar que estoy
      completamente a favor de las campañas por la libertad de
      elección de los usuarios con  respecto a qué productos
      informáticos quieren usar, en la línea de neutralidad
      tecnológica que he comentado antes. Por eso no me gusta que me
      obliguen a comprar un sistema operativo que no  quiero (porque
      <quote>viene con el ordenador</quote>) o que tenga que
      entenderme con mi Administración usando una aplicación que sólo
      proporciona un proveedor.
    </para>

    <para>
      Lo mismo puedo decir con respecto a la libertad de
      innovación. La mayor intervención del Estado en la industria del
      software se manifiesta cuando  se introducen las patentes de
      software. Cuando esto se hace, el Estado da a gente de la que no
      sé nada derechos sobre el fruto de mi trabajo, sobre los
      programas que yo he construido por mis propios medios. ¿Se os
      ocurre mayor injerencia en el mercado? ¿Cuál es el beneficio
      social que la justifica? La industria de la informática en
      general, y la comunidad del software libre en particular, han
      mostrado sobradamente en el pasado que para innovar no hace
      falta dar derechos a terceros sobre el trabajo de los que han
      hecho reales esas innovaciones. ¿Quién quiere distorsionar el
      mercado hasta este punto, sin justificar dónde están las
      ventajas que se logran por ello?
    </para>

    <para>
      ¿No te parece?
    </para>
  </section>
</article>

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