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  <articleinfo>
    <title>Distros por aquí, distros por allá</title>
    <date>Abril de 2005</date>
    <author>
      <firstname>Jesús M.</firstname>
      <surname>González Barahona</surname>
    </author>

  </articleinfo>

<!--    <legalnotice>
-->
      <para>Copyright 2005 Jesús M. González Barahona.</para>
      <para>
	Algunos derechos reservados. Este artículo se distribuye bajo
    la licencia <quote>Reconocimiento-CompartirIgual 2.5
      España</quote> de Creative Commons, disponible en <ulink
	  url="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.5/es/deed.es"/>
      </para>

      <para>
	Este artículo fue publicado en el número 54 de la revista Todo
	Linux.
      </para>

      <para>
	Este artículo y otros del mismo autor está disponible (o lo
    estará en  breve) en <ulink url="http://sinetgy.org/jgb"/>
      </para>
<!--    </legalnotice>
-->

  <para>
    De un tiempo a esta parte, parece que se ha puesto de moda entre
    las comunidades autónomas hacer distribuciones de GNU/Linux. Desde
    que Extremadura abrió la veda hace ya más de tres años, son muchas
    más las que han puesto en marcha iniciativas en esa línea. Las
    opiniones al respecto están divididas: hay quien piensa que son
    acciones buenas para difundir el software libre, pero también quien
    muestra su preocupación por la repetición de iniciativas muy
    parecidas con poca o ninguna coordinación entre ellas, y en muchos
    casos con impacto muy reducido sobre el entorno al que van
    dirigidas. Mi opinión al respecto no es ni una ni otra ni todo lo
    contrario, como suele ocurrirnos a todos. Vamos a ver si soy capaz
    de explicarla en unas cuantas líneas.
  </para>

  <section>
    <title>Distribuciones por todas partes</title>

    <para>
      Y en el principio fue gnuLinEx<footnote>
	<para><ulink url="http://linex.org"/></para>
      </footnote>. Extremadura, con la gran dosis de atrevimiento que
      conlleva ser el primero en empezar a andar un camino, se decidió
      hace ya unos años a probar la vía del software libre. Entre sus
      acciones más visibles, sin duda destaca con luz
      propia su distribución de GNU/Linux, que hasta cierto punto ha
      puesto a Extremadura en el mapa para los medios de comunicación
      que se ocupan de la tecnología. Y que tanto está
      cambiado la enseñanza (no sólo de la informática) en las
      escuelas e institutos extremeños.
    </para>

    <para>
      Después vino una larga lista: Guadalinex<footnote>
	<para><ulink url="http://guadalinex.org"/></para>
      </footnote> (Andalucía),
      Lliurex<footnote>
	<para><ulink url="http://lliurex.net"/></para>
      </footnote> (Valencia)
      MAX<footnote>
	<para><ulink
	    url="http://www.educa.madrid.org/web/madrid_linux/"/></para>
      </footnote> (Madrid),
      Molinux<footnote>
	<para><ulink url="http://molinux.info"/></para>
      </footnote> (Castilla La Mancha),
      LinuxGLOBAL<footnote>
	<para><ulink url="http://linuxglobal.org"/></para>
      </footnote> (Cantabria), y otras que han anunciado sus
      intenciones, aunque aún no se hayan materializado (o yo no me
      haya enterado de esa materialización). Y no son sólo las
      comunidades autónomas: también diputaciones provinciales y
      ayuntamientos están desarrollando sus distribuciones de
      GNU/Linux. Y Universidades, empresas, grupos de
      usuarios... Hacer una distribución está de moda. O es
      práctico. O da karma. Sea por lo que sea, muchos están en
      ello.
    </para>

    <para>
      Sin embargo, este florecimiento de GNU/Linux por todas partes,
      que a primera vista podría parecer muy positivo (desde el punto
      de la promoción del software libre) es también muy criticado. Y
      no es sólo que en el mundo del software libre sea común criticar
      lo criticable y lo que no lo es. Hay razones objetivas para que
      muchos duden de la conveniencia de estas iniciativas. Aunque
      sin duda hay también una parte positiva.
    </para>

  </section>

  <section>
    <title>Lo negativo...</title>

    <para>
      Crear una distribución de GNU/Linux se ha convertido en la
      primera acción para demostrar que se está haciendo algo con
      respecto al software libre. Y sin duda está muy bien que las
      administraciones públicas decidan hacer algo con respecto al
      software libre, y más si es en positivo. Pero, ¿es una
      distribución lo más importante, lo primero? ¿Es una buena forma
      de abrir un camino? ¿Es, siquiera, algo razonable, teniendo en
      cuenta la gran cantidad de distribuciones que ya hay, entre
      las que es muy posible que se encuentre exactamente lo que se
      necesita?
    </para>

    <para>
      Desde luego, a estas alturas, no es fácil justificar la
      necesidad de una distribución <quote>autonómica</quote>, por
      ejemplo. Tenemos tantas posibilidades para elegir, que
      probablemente haya al menos una que satisface las necesidades cualquier
      un entorno concreto. Basta con adaptarla mínimamente, y
      listo. ¿Por qué entonces el esfuerzo de hacerla? Muchos opinan
      que los motivos son puramente de imagen. A falta de acciones
      reales relacionadas con el software libre, siempre se puede
      promover una distribución, que da para una bonita presentación a
      la prensa. Y de paso, cuando haga falta, para explicar todo lo
      que se apoya al software libre... incluso aunque no se
      entienda nada al respecto.
    </para>

    <para>
      Desde otro punto de vista, habiendo tantas distribuciones de
      GNU/Linux listas para su uso, gastar recursos en crear una nueva
      (habitualmente contratando a una empresa su desarrollo) no es
      más que un despilfarro. Una forma de malgastar el dinero
      público. Porque el mismo dinero se podría haber dedicado, por
      ejemplo, a formación, de manera que quien vaya a usar GNU/Linux
      tenga muchas menos barreras de entrada. O se podrían contratar
      desarrollos personalizados, específicos para tareas para las que
      aún no hay software libre.
    </para>

    <para>
      Pero incluso si finalmente llegamos a la conclusión de que crear
      una distribución específica es razonable, ¿no deberían
      coordinarse los esfuerzos? Desde luego, es difícil entender cómo
      comunidades autónomas (o ayuntamientos, o empresas) de entornos
      culturales muy similares necesitan su propia distribución para
      básicamente las mismas necesidades. Por ejemplo, ¿cuántas
      distribuciones especializadas en educación hay? ¿Por qué esta
      duplicación (o triplicación, o n-plicación) de esfuerzos? Si se
      pusieran de acuerdo las instituciones que quieren utilizar
      GNU/Linux en un campo dado, es difícil que no se economizasen
      recursos, y que fuera posible conseguir metas mucho más ambiciosas.
    </para>

    <para>
      Una crítica habitual, más de fondo, es la falta de todo
      un plan estratégico que acompañe a la distribución. O incluso
      que la distribución sea una parte más de un plan estratégico
      sobre implantación de software libre en un entorno
      dado... Desplegar GNU/Linux en un entorno cualquiera, sin
      preparación y sin medidas adecuadas de acompañamiento, puede
      causar muchos problemas. Por ejemplo, hay lugares donde el
      despliegue de software libre en escuelas e institutos provoca el
      rechazo por parte del profesorado y del alumnado. De un día para
      otro, y sin comérselo ni bebérselo, se encuentran con que han
      sustituido su software <quote>de toda la vida</quote>, el que
      usa <quote>todo el mundo</quote> por una cosa rara que no habían
      visto nunca, que llaman Linux o algo así... Tratan de trabajar
      con  él, y todo se les hace cuesta arriba. Acaban tratando
      de volver a instalar lo que tenían. O tratando de no usar el
      ordenador. Y de paso, se quejan donde pueden de <quote>esa
	porquería que les han  instalado</quote>. ¿No habría sido
      mucho mejor un cambio gradual, acompañado de formación,
      mantenimiento adecuado, despliegues bien planificados,
      documentación adecuada, etc.? ¿Con una adecuada explicación de
      los motivos, de qué se gana y de qué se pierde, de las nuevas
      posibilidades? Si en lugar de gastarse el dinero
      en una distribución nueva se lo hubieran gastado es eso...
    </para>

    <para>
      Así pues, hay mucho que criticar. De hecho, las expuestas aquí
      son sólo algunas de las más habituales. En cualquier foro de
      Internet donde se comenta una nueva distribución, pueden verse
      muchas más, y desde luego expuestas de forma mucho más agria.
    </para>
  </section>

  <section>
    <title>...y lo positivo</title>

    <para>
      Y sin embargo, también hay muchos aspectos positivos en acciones
      de este tipo. No digo (por ahora) que pesen más o menos que los
      negativos, pero merece la pena considerarlos. Como casi siempre,
      la botella puede estar medio vacía o medio llena.
    </para>
    
    <para>
      En primer lugar, hay que tener en cuenta que el hacer una distribución
      no sale tan caro. Los precios, sin duda, varían mucho,
      dependiendo de qué se quiera exactamente. Pero yo diría que en
      general están en las decenas de miles de euros, y más cerca de
      10.000 que de 90.000. Si comparamos esas cantidades con casi
      cualquier otra acción en el campo de la tecnología que realice
      por una administración pública, es algo realmente
      barato. Probablemente habrá administraciones que se han gastado
      más en la promoción de su distribución que en la distribución en
      sí. Por lo tanto, el argumento del despilfarro, sin ser
      necesariamente falso, tampoco es tan importante. Quizás de hecho
      esta sea una de las razones por las que algunas instituciones se
      deciden a promover una distribución: sale muy barato, en
      comparación con otras acciones de más calado. Y la relación
      impacto en medios de comunicación frente a inversión es muy, muy
      buena. Aún queda muy <quote>tecnológico</quote> anunciar una
      distribución de GNU/Linux.
    </para>

    <para>
      Pero yo diría que lo que cueste no es tan determinante, ni en
      positivo ni en negativo. Hay argumentos mucho más
      interesantes. Por ejemplo, las vertiente de personalización, de
      adaptación a necesidades concretas, aprovechan una de las
      principales ventajas del software libre. Puedes hacer con el software lo que
      quieras, dejarlo exactamente a la medida de tus necesidades. ¿Por
      qué no hacerlo? Aunque esas necesidades sean poco más que
      cambiar unos iconos, o elegir un idioma por defecto diferente al
      habitual. Y si de paso se entra en más profundidades, y se
      construye, por ejemplo, una distribución adaptada a los planes
      docentes de enseñanza primaria, ¿por qué no
      hacerlo? Sobre todo si sale tan bien de precio como hemos
      comentado. Sin duda el uso de una distribución genérica puede
      ser muy adecuado, pero para los gustos hay colores. Quizás
      tenemos que acostumbrarnos a que las reglas del software libre
      son distintas, y que no necesitamos café para todos...
    </para>

    <para>
      De todas formas, y más allá de las ventajas concretas que pueda
      haber en la promoción de una nueva distribución, no hay que
      olvidar las ventajas genéricas. Y entre ellas, destaca el que
      este tipo de iniciativas se está convirtiendo en  el camino de
      entrada hacia el software libre. La distribución  suele dar
      ocasión para que muchos se preocupen de este nuevo fenómeno,
      para que se consideren nuevas opciones. Incluso para que los
      medios de comunicación se ocupen, por unos días, de cómo puede
      usarse software libre en distintos entornos. Muchas veces el
      anuncio de una distribución nueva, por un consejero en  una
      comunidad autónoma tiene más tirón mediático que una sesuda y
      estudiada estrategia a largo plazo, que es, quizás, menos
      <quote>tangible</quote> que la caja de CDs que se reparte en la
      presentación. ¿No es esto positivo en si mismo?
    </para>

    <para>
      Desde un punto de vista técnico, y por buenas razones (tanto
      técnicas como económicas), casi todas las distribuciones
      promovidas por diversas instituciones están  basadas en
      Debian<footnote>
	<para><ulink url="http://debian.org"/></para>
      </footnote>. 
      Esto es positivo por varios motivos. Por un lado,
      permite una mayor difusión de una distribución  muy estable, muy
      madura, muy completa, que sin embargo tiene problemas serios de
      actualización: la distribución estable de Debian suele ser, en
      media, más de un año <quote>vieja</quote>. Las distribuciones
      basadas en ella permiten usar Debian sin tener que esperar a la
      nueva estable de Debian... Y en muchos casos permiten hasta
      instalar encima de ella paquetes del propio proyecto Debian. En casos
      especiales, incluso el desarrollo revierte, siquiera
      parcialmente, en Debian, con lo que de alguna forma
      se cierra el círculo. Una nueva tendencia en este ámbito, usar
      Knopix<footnote>
	<para><ulink url="http://www.knoppix.org"/></para>
      </footnote> o
      Ubuntu<footnote>
	<para><ulink url="http://www.ubuntulinux.org"/></para>
      </footnote>
      avanza un paso en esta dirección, pues ambas distribuciones
      contribuyen de vuelta a Linux no pocos de sus desarrollos. Por
      lo tanto, de alguna forma el mundo del software libre en general
      se beneficia de estas distribuciones <quote>a medida</quote>. Y
      además no se produce una dispersión demasiado grande, ya que el
      grado de compatibilidad de todas estas distribuciones, por estar
      basadas más o menos cercanamente en Debian, no son tan diferentes.
    </para>

    <para>
      Creo que también es conveniente darse cuenta de que las cosas no
      van tan rápido como nos gustaría a muchos, pero que esto a veces
      es así porque no puede ser de otra forma. La administración (y
      muchas otras instituciones) es en muchas ocasiones un tanto lenta de
      reflejos. Quizás ahora se esté tendiendo a un camino
      relativamente fácil, la contratación de una nueva distribución a
      una empresa. Pero puede que este sea un primer paso hacia
      acciones más interesantes, realizadas con una mayor
      coordinación. Según pasa el tiempo y proliferan los anuncios, se
      va a haciendo más palpable la conveniencia de coordinar todo
      esto. Algunos movimientos en esta línea están  teniendo lugar ya. Quizás dentro
      de unos años veamos cómo un número grande de administraciones
      públicas se ponen de acuerdo, a nivel nacional o incluso
      internacional, para poner en común recursos y financiar una
      distribución que tenga, por ejemplo, todo lo que podría faltar
      en el mundo del software libre para las necesidades
      escolares.
    </para>

    <para>
      Por último, según va pasando el tiempo, no es raro el caso donde
      se va aprendiendo por ensayo y error. Y tras el despliegue de
      una distribución sin planes especiales, sin apoyo, sin una
      estrategia clara detrás de ella, se va poco a poco evolucionando
      hacia una exploración más a fondo del mundo del software
      libre. En lugar de una distribución enmarcada en un plan
      completo sobre el uso de software libre, se acaba con un plan
      completo sobre el uso de software libre alrededor de una
      distribución. Y ¿no está bien lo que bien  acaba?
    </para>
  </section>

  <section>
    <title>Y al final, ¿qué?</title>

    <para>
      Después de analizar brevemente todo este asunto en positivo y en
      negativo, llega la hora de mojarse un poco, y dar una
      opinión. Yo creo que, teniendo todo en cuenta, hay muchos más
      efectos beneficiosos que perjudiciales. El gasto público no es
      tan grande, y según va pasando el tiempo hay más conciencia de
      que lo importante es estudiar cómo puede beneficiar el software
      libre a una institución, o a una sociedad, y a partir de ahí
      diseñar una estrategia que permita aprovecharse de esas
      ventajas. Toda esta historia de las distribuciones con el tiempo
      se convertirán en algo relativamente anecdótico, que proyectos
      como Metadistros<footnote>
	<para><ulink url="http://metadistros.hispalinux.org"/></para>
      </footnote>
      harán incluso más fácil, económico y habitual.
    </para>

    <para>
      En el fondo, abrir camino no es tan fácil, y probar con  nuevas
      acciones en el campo de la tecnología siempre tiene su
      riesgo. Por eso es hasta cierto punto normal que se empiece una
      y otra vez un camino ya recorrido, que se percibe con pocos
      riesgos, en lugar de explorar nuevas acciones. Según pasa el
      tiempo, se van completando etapas, y es más fácil tomar
      decisiones más ambiciosas, y mucho más interesantes. Al fin y al
      cabo, el software libre es todavía un completo desconocido en
      muchos ámbitos: no es fácil pasar de cero a cien en cero segundos.
    </para>

    <para>
      Tengo también la percepción de que cada vez más la distribución
      de turno es parte de una serie de medidas mucho más
      profundas. Que somos nosotros mismos los que nos centramos en
      ella, quizás porque es lo más criticable, o lo más
      conocido. Pero no sería el primer caso donde se ataca con saña a
      una institución por sacar una nueva distribución sin tener idea
      de para qué la quiere, cuando precisamente ha dedicado mucho
      tiempo y esfuerzo a reflexionar sobre el particular, y ha
      lanzado la distribución a la vez que toda una batería de medidas
      a corto y medio plazo para rentabilizarla.
    </para>

    <para>
      Para acabar, creo que es también muy importante la idea de que
      podemos adaptar el software libre exactamente a nuestras
      necesidades. Si el ayuntamiento de Valdeovejas quiere que
      Valdelinux tenga un  escritorio donde cada icono es un corderito
      que bala y todo, como muestra de su identidad, ¿por qué no
      tenerlo? Ya decidirán sus vecinos si les parece una buena forma
      o no de gastarse algo de su dinero. Y desde luego, hay
      personalizaciones mucho más relevantes que este burdo
      ejemplo. El que el dinero se haya tirado a la basura, o se haya
      gastado adecuadamente dependerá más del conjunto de acciones que
      se hayan tomado, y que se hayan posibilitado para el futuro, que
      el cómo hayan sido los iconos.
    </para>

    <para>
      Al fin y al cabo, a muchos les gustaría una distribución con su
      nombre (colectivo o individual), ¿no? Quizás la  moda de hacer
      distribuciones se extienda, y las distribuciones personalizadas,
      con nombre propio y tirada limitada se conviertan en el regalo
      de moda de las próximas navidades. ¿No sería original?
    </para>
  </section>
</article>

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